domingo, 11 de octubre de 2009

Molina, las vegas?


Salgo a caminar por el damero de una ciudad de historia, donde las calles siempre lentas sacuden el letargo de una ciudad que pide a gritos un movimiento fugaz que le sacuda los pies.
Molina, me huele a río, plaza y vino.
Y Vuelvo allí cada vez, recorro cada punto nuevo y viejo que me lleve hasta allí. Al recóndito recuerdo de una vida plasmada, más allá de sus calles.
La Quechereguas larga y Angosta de recorrido fácil y lento. De seguro haya mucho que ver y revivir. Entre baldosas grandes y nuevas. Aquel negocio de antaño, que compro como un emporio remedios, la única zapatería, batta. “El quijote le llaman y La Pamy, librerías en las que nadie que se declarase molinense pudiera negar, la compra de un lápiz bic en el 90. La despensa, carnicería “la selecta”… El rangers y tanto más…
Y aquí quisiera detenerme. Ferretería la cadena, ahora reducida en una especie de casino empobrecido… De norte a sur.. o de sur a norte, las mismas tres farmacias a cambio, 8 casinos empobrecidos de maquinas de monedas. Las vegas hundida, encarnada en una ciudad del valle central, allí al sur del mundo.. La ironía me diría que sólo faltan iglesias express.. Y?.. Vaya a casarse a molina!… Visite molina!… la ciudad de los casinos…
La negación de la identidad, a cambio de una moda, que lo demuele todo. Que dispersa a molina de oportunidad. Ruta del vino y del juego?... qué más?...
Una pandemia de maquinas, al asecho..
Si es usted de molina o piensa ir… Por favor protéjase, recuerde, que molina, no es las vegas…